
A la hora de leer un libro, deberíamos preguntarnos en primer lugar ¿Qué es leer?
Recuerdo que en mi educación escolar , el boom del relleno de tiempo también lo constituían la TV y los videojuegos(arcaicos para lo que hay ahora, pero había), sólo que el monopolio del conocimiento lo constituían los libros, las enciclopedias a todo color y con hartos monos para mirar.
Como en todos los tiempos, a muchos no les gustaba leer. Pero no creo que la situación de los que sí les gustaba haya cambiado mucho: tomar un libro en las manos era el punto de partida de una aventura sin límites de tiempo, espacio o edad. Era embarcarse en un viaje hacia la ficción, hacia una mentira lúdica, como un juego(pero¿qué mas serio que un juego?), en donde uno siempre terminaba cambiado, sorprendido,triste o enamorado.
Un libro no es solo narrador, inicio, nudo y desenlace...esas sólo son categorías de análisis superficial. La verdadera hazaña(como la del Cid) está en nosotros, los que observamos esos mundos, porque nosotros los recreamos, nos fijamos en sus detalles, llenamos de vida una hoja de papel impresa...descubrimos grandes verdades de aquellos mundos...y de nosotros mismos.
Lo bueno de nuestros viajes es que nos cuestionamos, debemos elegir y , cuando todo llega a sufin, el viaje sigue vivo en nosotros, con sus secuelas y reflexiones...
Eso, alumnos, en muy pocas y pobres palabras, viniendo de este simple y pobre profesor(como inferimos en Parra), es lo que debería significar un libro, su lectura y la huella que calará en nuestras almas.
RCH